Inconfesable

Un espacio para dejar a un lado lo inconfesable

Fidelidad: ¿”para siempre”o “mientras dure”? (Parte3) Diciembre 3, 2009

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De la infidelidad y otros demonios

Y precisamente, porque la vida no es rosa, ni salida de cuentos de hadas, cuando una relación es victimizada por la infidelidad, esto puede generar un desmoronamiento de las bases que en algún momento fueron sentadas por la pareja.

Esta ética de la fidelidad está fundada en la lucidez, pues sabe que el deseo existe, y que a veces surge repentinamente y donde menos se le esperaba. No ceder es renunciar a un placer inmediato por respeto a la idea que se ha formado de su pareja y de su vida (Muldworf, 1972, p.280).

Una encrucijada que se presenta en muchas relaciones de pareja, donde una de las partes se encuentra frente a frente con un “objeto de deseo”, que se ve tentado a “poseer”; así sea tan solo por unos pocos minutos, pero con la finalidad de satisfacer una curiosidad por el “otro” que representa la novedad. En la mayoría de las  ocasiones, lo que se siente por el outsider es fascinación, sin llegar a sentir “amor” como tal.

Por otro lado, Rougemont agrega que los moralistas y ciertos sociólogos han intentado probar que la monogamia es natural, y además que es saludable. Eso se discute hasta el infinito. Y nos será de lo más útil cuando los hombres se rijan según la razón y el interés, cuando ya no tengan pasiones, cuando dejen de preferir el error como tal (1978, p. 309).

Este autor admite que el hombre por naturaleza “prefiere el error” y en su condición de monogamia obligada (¿o podría ser aprendida?), se le presenta una dificultad instintiva para mantenerse fiel a una sola persona.

Por ello y continuando con las ideas de Rougemont, “contentarse con no engañar a la mujer sería una prueba de indigencia y no de amor. La felicidad quiere mucho más, quiere el bien del ser amado, y cuando actúa para ese bien crea ante ella al prójimo” (p. 313).

Permitiendo vislumbrar el punto donde radica la fortaleza del amor y la fidelidad, pues efectivamente, el individuo no se debe enorgullecer de haber evitado la salida con otra mujer u hombre, sino debe enorgullecerle que su relación es sólida y en la búsqueda del bienestar para ambos, no cabe la idea de cometer una infidelidad.

Marina justifica la infidelidad de muchos con un concepto al que llama reciprocidad posesiva, en el cual “la única posibilidad de ‘amor eterno’ sería la inagotable inquietud acerca de la veracidad del amor del otro. Dicho así, no me extraña que tanta gente prefiera un divertido amor efímero a un obsesivo amor perpetuo” (2002, p. 38).

Como lo dibuja este autor, la fidelidad recíproca forma parte de un juego de poder, en el cual se supone que ambas figuras viven obsesionadas por comprobar continuamente la veracidad del amor del otro. Esta es una situación que para muchos puede resultar insostenible, pues estar en constante verificación de un sentimiento puede ser algo poco fructífero a largo plazo. Es por esto que ante las obligaciones y compromisos que trae consigo la fidelidad, la infidelidad asoma una vía alterna de respiración para aquellos que se sienten atrapados en la rutina diaria. Pues este tipo de relaciones suelen ser eventuales y no generan mayores compromisos, como bien dijo Marina, “son efímeras”.

Este autor cita en su texto a Castilla del Pino, para explicar que éste último ve el amor como deseo y “desear un objeto es tratar de adueñarse del mismo ‘poseerlo’ en su totalidad o en alguna parte de él; la posesión del objeto deseado depara seguridad en sí mismo, una forma de potenciación del self, pues los objetos deseados tratan de poseerse para la satisfacción de sí mismo y la que deriva de su ostentación” (2002, p.38). Otra afirmación que confirma, aún más, la posición en la que ambas partes de la relación se adueñan la una de la otra, generando una sensación de bienestar,  al sentirse seguro junto a su pareja  Sin embargo, el error viene ligado a esa seguridad, que por pecar de excesiva, en muchas ocasiones enferma el sistema de la relación, con la rutina diaria y el abandono de la creatividad e iniciativa para realizar actividades nuevas, que tengan como finalidad el encuentro de la pareja con ánimos renovadores. FIN

 

BIBLIOGRAFÍA

Lipovetsky, G. (1994). El crepúsculo del deber. Barcelona: Editorial Anagrama.

 Marina, J. (2002). El rompecabezas de la sexualidad. Barcelona: Editorial Anagrama.

 Muldworf, Bernard. (1972). El Adulterio. Madrid: Editorial Guadarrama.

 Rougemont, D. (1978). El amor y Occidente. Barcelona: Editoral Kairós. 

 

Fidelidad: ¿”para siempre” o “mientras dure”? (Parte 2) Noviembre 10, 2009

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Al final… puede que no sean tan felices

 

Ya lo decía Lipovetsky, cuando proponía la dualidad de la fidelidad entre el idealismo y el realismo. La situación del individuo en los tiempos que corren es agitada, depende de la política, la crisis financiera mundial, los precios del petróleo, la subida del alquiler, la inseguridad, el encarecimiento de los alimentos, entre otros aspectos, que van direccionando su vida. Y por supuesto, el amor sigue siendo un aspecto clave, sólo que para la visión realista, la fidelidad lleva consigo mucho más que “la promesa de un amor idealizado”, pues tras el compromiso hay consecuencias, que deben ser asumidas.

Si los amantes ya no se juran una ‘eterna fidelidad’ es porque, en cierto sentido, han interiorizado, aunque rechazándola, la dura ley realista de la inconstancia y de la precariedad del deseo amoroso. Ser plenamente fiel mientras se ama, luego el juego de la vida está de nuevo abierto (Lipovetsky, 1994, p.69).

La afirmación anterior es totalmente lógica cuando se asoma la posibilidad de que el amor se acaba y por supuesto con ello la fidelidad deja de ser reconocida como un valor preciado dentro de la relación. Pues para aquellos que tienen una visión menos complicada acerca del amor, los requerimientos mínimos son que la fidelidad, el respeto y compromiso lleguen hasta donde lo haga la relación, si ésta ha de agotarse.

No exige una perpetuidad de la relación, idealizando el amor, porque es una visión que reconoce que el deseo amoroso, muchas veces deja de sentirse o simplemente deja de existir.

Alegar no sentirse como al principio de la relación, es un argumento que es utilizado en telenovelas y en la vida real, para evidenciar que el amor tiene fecha de caducidad. Si este no es renovado con cosas nuevas y situaciones que salgan de la rutina, la relación es condenada a la monotonía, la cual es muy difícil evadir una vez que se instaura, pues pasa a formar parte de la costumbre de los actores de esa relación.

Finalmente, “la fidelidad se define como la menos natural de las virtudes y la menos ventajosa para la ‘Felicidad’. A sus ojos y en su lenguaje, la fidelidad conyugal es el éxito de un esfuerzo ‘inhumano’” (Rougemont, 1978, p.309).

De esta manera, la fidelidad desde la visión realista establece otras reglas de juego, que se conjugan con la realidad de los individuos relacionados y no deja por fuera la posibilidad de que la atracción y el amor “se acaben” de un lado u otro. Pues termina por representar el esfuerzo por mantener una relación (sin períodos de tiempo específicos, como el para “siempre” del idealismo), sino mientras sus partes se sientan bien y cómodas y puedan llevar el compromiso a través de las distintas aristas que les presentan las situaciones cotidianas.

“En nuestros días las exigencias afectivas son más agudas y más complejas, por lo que la adaptación interna de la pareja es tanto más complicada y difícil de llevar a cabo” (Muldworf, 1972, p. 274). Y este autor no se equivoca, la situación real de un individuo, dista mucho de lo que viven los personajes de ficción en los cuentos de hada. Los retos personales que cada actor vive de manera individual y el desafío que representa integrar a su rutina diaria una relación de pareja, con las obligaciones que se ligan a ella, harán notar la madurez afectiva de ambos para sobrellevar las dificultades y trabajar las bases de una relación, que puede apostar a la evolución y a compromisos mayores. (Continuará)

 

De principios y finales Octubre 28, 2009

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Era sábado… el despertador sonó, pero elegí continuar durmiendo cómodamente en mi cama. Debí haber hecho caso a ese dicho que reza, al que madruga, Dios lo ayuda. Ahora que lo pienso, creo que estaba despidiéndome de mi habitación, brindándome un par de horas más de sueño.  Pasaron los minutos y abrí mis ojos, me levanté preparada y preparando todas las cosas que se irían conmigo, a empezar de nuevo una nueva etapa de mi vida.

Pantalones aquí, franelas dobladas así. Un poco de fuerza para que los zapatos entren allí y mis libros me los llevo acá. Todo organizado, bien pensado – pero por lo ocurrido no seguro- emprendía la preparación de mi maleta. Sí, otra vez fuera de mi casa, esta vez pensando en que no había fallo alguno. Sólo estaba delante la vida con sus altos y bajos, sin pensarla rosa, porque lamentándolo mucho – o no- hace rato que sé que la vida es de mil colores y como te puede mimar, te puede dar las cachetadas más bruscas.

Debí saber que como dicen por ahí, que cuando algo empieza bien, termina bien. La cuestión es que el mal rollo de (sí, esta vez fue de frente) comentarle a los míos que this time era en serio el temita de independizarme, no me dejaba percibir como tal el presentimiento que me rondaba el pecho. Sí, estilo película, cuando sabes que algo “no bueno” va a pasar, que el asesino está en esa habitación pero igual entras. Bueno, ese sábado subiendo y acomodando las malestas en mi carro, pues sucedió… ¡PUFFFFFF – “#$%/&($#&#%#$”"”=(?)$$ coño!

¡Ayyy mi pie! Como me dolía, me lo torcí horrible y bajando el último escalón antes de llegar a mi casa. ¡Ouuuuch! ¿Me lo fracturé? No Diosito, por favor no. Pensé “muévelo leeeeeentamente… ¡Ufff no me duele al moverlo, fue más el susto y la caída largo a largo”. Continué buscando mis cosas y emprendiendo ese viaje a mi destino. Jajajaja que trágico!

Finalmente, por X, Y, Z y otras variables matemáticas, la mudanza se postergó, para mí se suspendió de por vida en el modo que estaba planteado… Pedí seguridad, me la dieron, pero bueh.. nada se puede hacer cuando las cosas no salen como uno espera. En realidad, esta semana mi leit motiv ha sido siempre, lo mejor es lo que pasa. Y aprendí, aprendí un montón de cosas, en apenas 48 horas. Tampoco niego que lloré como nunca. Sentirse frustrado para mí es un tema que se resuelve a punta de lágrimas. Cuando me desahogo, manos a la obra y salgo de ese bache, pero antes sí, necesito llorar y mucho.

Después de que mis ojos quedaron rojos e hinchados, fue cuando me calmé y con la cabeza en frío, decidimos… volver a la situación inicial y tomarnos con más calma todo el asunto del mismo techo. Les cuento, eso se siente bien chimbo, te sientes vacío y en mi caso, sin fuerza, el fin de semana me la arrebató. No lograr el objetivo meta fue un golpe que nos lanzó contra el suelo, pero que nos mostraba una cara de la vida que no habíamos tomado en cuenta ¿o sí?

De una u otra manera, Dios aprieta, pero no ahorca no? Aunque cuando intentes retornar a la que siempre será tu casa, el carro pierda fuerza y a pesar de continuar encendido la caja no responda. Siempre hay algo o alguien que te saca las patas del barro y con un esfuerzo aquí y otro allá logras cuadrar una grúa que te deja en casa, sano y salvo, para que puedas retornar con bien.

Puedo decir que al final llegué bien, con un tobillo hinchado y un brazo izquierdo que me dolía de tanto cargar maletas y maletines para allá y para acá. Pero bien, sana y salva. Segura, dolida, aleccionada, pero sí llegué y superé la prueba del fin de semana de principios y finales más complicado que me ha tocado vivir hasta el momento. El auténtico corre-corre.

Dedicado a MGYP

 

Fidelidad: ¿”para siempre” o “mientras dure”? (Parte1) Octubre 7, 2009

Archivado en: Sin categoría — amafonseca @ 11:19 am

Como en los cuentos de hadas…

 

Inicia el siglo XXI entre avances tecnológicos y una aldea global que cada día reduce más sus fronteras, sin embargo, los asuntos de siempre como el alimento, vestido, vivienda, entre otros, siguen inquietando al hombre que evoluciona en esta sociedad. Fuera de estos asuntos no se pueden quedar los sentimientos y las “cosas del corazón”, pues forman parte primordial del ser humano y de su desarrollo como persona.

 

Precisamente, en este primer decenio de siglo, la sociedad ha visto con mayor atención, como el concepto de “pareja = hombre + mujer” ha ido transformándose, pues, la unión entre personas de un mismo sexo, la bisexualidad y transexualidad han brindado nuevas dimensiones en las formas que el hombre se relaciona.

 

 Sin embargo, el concepto de amor, que parece no cambiar mucho, se sigue definiendo como el sentimiento que se tiene hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Por lo tanto, es un sentimiento que sirve como trampolín para plantear el compromiso de la fidelidad, como principio en una relación.

 

Para asegurar lo anterior, Lipovetsky explica que lo que ha permitido la legitimización social de la fidelidad ha sido más un deseo de mayor seguridad y estabilidad emocionales en sociedades cada vez más móviles, competitivas, sin puntos de referencia fijos, que el terror a la muerte…. La celebración de la fidelidad responde a ésta civilización ansiosa, introduce a la vez la continuidad allí donde no hay más que confusión, agitación e interrogantes (1994, p.70).

 

La búsqueda de la prolongación de una relación, en la cual se garantice el compromiso de la fidelidad, que propicia un ambiente en el cual las personas se sienten seguras, es la que sienta la visión idealista sobre este concepto. Pues se idealiza el “amor para siempre” y junto con este la “lealtad eterna” de la persona con quien se comparten las distintas aristas y giros de la relación.

 

Entonces se pudiera hacer una ligera comparación con los cuentos de hadas, esas historias que tienen una estructura infalible, en la cual chico conoce a chica, se enamoran, luchan contra las adversidades y al final viven felices por siempre. Relaciones que se valen del compromiso de amor existente, para superar las dificultades que se interpongan. Por lo tanto, la fidelidad desde la visión idealista se convierte en un contenido de la conciencia del ser humano, en la que se desea la permanencia del otro a su lado, siempre y cuando se garantice la lealtad de uno para con el otro.

 

Muldworf plantea que “cuando se ama, se compromete uno a amar lo más duramente posible: si desde el nacimiento del amor, se pensase ya en su posible fin, no tendría posibilidad de existir” (1972, p. 264). Resaltando esta idea, que es totalmente compatible con la visión de la fidelidad idealista, pues desde un inicio, apuesta por un amor “sin fin”, que sólo tiene oportunidades de surgir y evolucionar para bien; antes de pensar en lo que puede salir mal y pudiera generar desgaste o termino en la relación que apenas comienza.

 

La fidelidad en una pareja da paso a compromisos de mayor envergadura como el matrimonio, que adoptado por ritos religiosos o trámites legales, se convierte en el gran escalafón de una relación. Significa una unión entre dos personas, que es de suponer, que por convicciones propias anhelan compartir su vida conyugal.

 

Con respecto a lo anterior, Rougemont plantea que la fidelidad es una construcción, que “se  distingue por una negativa constante a experimentar los propios sueños, por una necesidad constante de actuar para el ser amado” (p.310). Y es lo que ocurre en esa unión conyugal, conocida como matrimonio, se actúa para el ser amado, pues se dejan a un lado ciertos placeres y tentaciones, que serían perjudiciales, para una unión, que es pensada en principio “para siempre”.

 

Por ello, es que en los cuentos de hadas, no vemos a la protagonista pensando en lo que podría salir mal, ni al príncipe de la historia cuestionándose si realmente quiere asumir un compromiso o no, con la doncella a la que desposaría sin siquiera conocerla. Simplemente ambas partes se entregan con los ojos cerrados, a vivir una realidad, que reza que “vivirán felices por siempre”… (continuará)

 

De la memoria al tobillo Octubre 3, 2009

Archivado en: About A.M.A — amafonseca @ 12:48 pm

Hoy recordaba las razones por las cuáles mi tatuaje está ahí… en mi tobillo izquierdo. Creo que poca gente de la que me conoce sabe que estoy tatuada y quienes se enteran, cuando lo ven, les parece una cosa rara que no tiene mucha explicación.

 

Debo confesar que en casa de mis padres la idea de llevar algo grabado en la piel es motivo de rechazo y un asunto como para ser desheredado. Desde muy pequeña mi mamá y mi papá se encargaron, cada uno, de explicarme a su manera qué representaban para ellos los tatuajes y trataron de persuadirme de no hacerlo.

 

Escena Mamá (mis 14 años): Una chica en tv mostraba su tatuaje.

- Que lindo el tatuaje de esa muchacha, no te parece mamá?

- Noooooo, eso es horrible, me parece marginal. Rayarse el cuerpo, eso lo hace la gente sin oficio. De verdad, tan bonita la muchacha, pero que horroroso ese tatuaje, ya se echó a perder.

 

Escena Papá (mis 16 años):

- A mí me gustan algunos tatuajes, hay unos que son muy grandes, pero hay personas que llevan tatuajes pequeños y que son muy bonitos y delicados.

- Quéeee?  Tu te volviste loca? No mi amor, no me digas eso. Un tatuaje es de prostituta hija, hazme el favor cómo te va a gustar esa vaina? Tu te metes en cualquier página de estas… porno por Internet y vas a ver que no hay una sola caraja de esas que no tenga un tatuaje.

 

Para resumir, porque este tipo de comentarios y razonamientos fueron muy similares durante años, sí me hice mi tatuaje y al contrario de lo que algunos pudieran llegar a pensar en esta parte, me lo hice porque quise (el día que menos esperaba) y no por llevar la contraria.

 

Diciembre 2006 en mi adorada Madrid. Apenas tenía un mes viviendo allá y tras un día de eventos inafortunados, como la frustración de no haber encontrar un trabajo fijo y de no poder abrirme una cuenta bancaria, por estúpidez de la cajera, fueron las goticas que derramaron el vaso y me llevaron a caminar un buen rato para drenar la rabia que tenía en ese momento.

En una tienda muy famosa, de una calle más famosa aún, pues ahí entré… Me puse a chequear los libros de dibujos, buscaba mariposas y estrellas, pero me encontré con algo poco común, una flor borneo, muy rara y como dije, poca gente le encuentra explicación. Minutos más tarde, Germán me esperaba, mientras yo aterrorizada estaba siendo tatuada por un romano con una cresta negra en el medio de su brillante cabeza, quien no paraba de repetirme – con acento- ¡Tranqüila! Recuéstate y no te muevas, porque echamos todo a perder!

Nunca me recosté, observé silenciosamente los 45 minutos que estuve allí, como cada trazo quedaba perfecto y como la aguja hacía los detalles. La molestia me perturbaba y no lo negaré hubo un momento en el que quise levantarme y decirle que regresaba al día siguiente, pero no, lo pensé mejor y ahí me quedé. Cuando terminó no lo podía creer. Tenía un tatuaje en mi tobillo izquierdo.

 

Nota mental: A pesar de haber cumplido una de las peores pesadillas de mis padres, comprobé, una vez más, que tus padres te seguirán queriendo, hagas lo que hagas…

 

Para mí significa mucho más que una consecuencia en un día de frustración, los hechos previos fueron sólo el empujón. Ahí está el por qué fui a Madrid, las mil y unas dificultades y oportunidades que allí encontré. Al final es una marca en mi memoria, que tengo grabada en mi tobillo izquierdo.

 

Un buen día para recordar… Septiembre 29, 2009

Archivado en: About A.M.A — amafonseca @ 7:55 pm

Un frío amanecer, una linda mañana, un hambriento mediodía, una ajetreada tarde y una tranquila noche… Así es mi día a día, incluso un día como hoy,un día para recordar. No salí de mi rutina, ni hice nada que lo hiciese sobresalir de los otros 364 que se parecen mucho a él.

 

Pero sí ocurrió una vez, hace 5 años, ese día fue diferente, porque sin querer, con un palabreo – debo admitir poco claro- empecé una etapa que no sé si llegó para quedarse o por lo menos para acompañarme buena parte de mi vida. Y estoy segura que esa informalidad, que nos comprometió con el tiempo, fue el gancho que nos hizo quedarnos allí, uno junto al otro.

 

Podría escribir en esta parte que, él entró a mi vida como “una ráfaga de viento”, que “sus ojos me deslumbraron cuando me miraron” o que “entró a mi vida para no volver a dejarla más nunca”. Peeeero.. no, así no fue. Nuestra historia tiene todos los aditivos de un cuento de hadas, porque representa un ideal que ha venido superando todos sus obstáculos. A pesar de desarrollarse en el mundo real, sin hada madrina, ni príncipe azul y mucho menos con una princesa en peligro de ser devorada por un hambriento dragón, él y yo hemos estado en situaciones tan apretadas y afixiantes que nuestra historia siempre sugiere un “por qué no publican un libro”.

 

Nota mental: De pana, a la gente le gusta leer de amores tropezados por la vida y que tengan ese sabor picantico de “déjame echarteee el cueeento”.

 

A ver! resumidamente… A la gente le encanta escuchar (ojo, él que no se sabe bien el cuento) cómo llegué a Madrid con 100$ (70 Euros) en la cartera – ya Cadivi era una realidad palpable y vigilante – sin que mis pacientes padres enviaran un equipo de rescate al aeropuerto, cuando se enteraban con pocas horas de antelación que me daría un paseíto por Europa.

 

Pero volviendo a lo verdaderamente importante… Antes y después de mi bella Madrid, ambos sin darnos cuenta, hemos construido unas bases –  ¿buenas y fuertes? el irónico tiempo lo dirá – pero bases al fin. Que cada día pasan por los efectos naturales de la erosión, reconstrucción y ampliación. Pues creo que de eso se trata al final.

 

Son 1825 días de historias para soñar y para no dormir… Y hoy un día para recordar, sin príncipes, ni princesas, sin hadas, ni genios, pero con mil historias más que contar, seguimos aquí.

TA-GYP

 

Bienvenida! Septiembre 27, 2009

Archivado en: About A.M.A — amafonseca @ 8:57 pm

Bueno aquí voy… Un primer post para reseñar por qué Inconfesable.

 La explicación, pues muy sencilla, hay cosas en la vida que nos guardamos, que no expresamos porque pueden ser malas o buenas, pero simplemente no queremos contar. Sólo queremos dejarlas allí en nuestra memoria para nosotros. Y aquí encontrarán un poco de eso, de esas cosas que unos callan y otros escriben en los blogs, experiencias propias y de otros para distraernos y leer un rato…

Así les doy la bienvenida!